Tegucigalpa. — Hay partidos que se ganan y hay noches que se quedan para siempre en la memoria. Olimpia vivió una de esas veladas especiales en el Estadio Nacional Chelato Uclés, donde derrotó 2-1 al Saprissa y cerró la fase de grupos de la Copa Centroamericana de Concacaf en lo más alto del Grupo C.
Era mucho más que un partido por tres puntos. Frente a frente estaban dos gigantes históricos del fútbol centroamericano, dos clubes que ya tenían asegurado su boleto a los cuartos de final y que llegaban a Tegucigalpa con un mismo objetivo: quedarse con el primer lugar del grupo.
El ambiente en el Nacional estaba a la altura del desafío. La afición olimpista respondió y convirtió las gradas en un escenario de fiesta desde antes del pitazo inicial. En la cancha, el equipo de Eduardo Espinel entendió desde el comienzo que la camiseta exigía una actuación a la altura de la historia del club.

Olimpia salió a buscar el partido.
Con intensidad, presión y personalidad, el León comenzó a construir una noche que terminaría siendo inolvidable. Saprissa, acostumbrado también a este tipo de escenarios, intentó responder y llevar el encuentro a un terreno de máxima exigencia.
Pero el conjunto hondureño encontró el camino hacia el gol.
Emanuel Hernández abre la puerta
El primer golpe fue para Olimpia. Emanuel Hernández apareció en el momento indicado para poner el 1-0 y desatar la locura en el Chelato Uclés.
El gol cambió la dinámica del encuentro. El Saprissa tuvo que adelantar líneas y Olimpia encontró espacios para intentar sentenciar la historia.
La ventaja mínima, sin embargo, no significaba tranquilidad. Enfrente estaba uno de los grandes de Costa Rica, un equipo que había llegado a Tegucigalpa con una racha perfecta en la competición y dispuesto a pelear hasta el último minuto.

Benguché aparece para desatar la fiesta
Y cuando Olimpia necesitaba otro golpe de autoridad, apareció Jorge Benguché.
El delantero albo volvió a ser protagonista en una noche internacional y consiguió el 2-0, haciendo explotar nuevamente al Estadio Nacional. El “Toro” puso su sello en una jugada que terminó ampliando la ventaja del León y acercándolo a una victoria que ya comenzaba a tomar forma.
El segundo tanto le dio a Olimpia un colchón importante, pero Saprissa todavía tenía una última palabra.
El conjunto costarricense consiguió descontar y colocó el 2-1, devolviendo la tensión a un partido que durante varios minutos parecía controlado por los locales.
El León resistió
Los últimos minutos fueron de máxima intensidad.
Saprissa buscó el empate y Olimpia defendió con todo una ventaja que tenía un premio especial: el liderato del Grupo C.
Cada despeje fue celebrado como un gol. Cada recuperación tuvo el valor de una batalla ganada. El reloj avanzaba y el equipo de Espinel mantenía la concentración necesaria para evitar que el rival encontrara el empate.
Hasta que llegó el pitazo final.
Olimpia 2-1 Saprissa.
El Nacional explotó.
Los jugadores celebraron junto a una afición que había vivido una noche cargada de emoción, orgullo y fútbol internacional. El León no solamente había derrotado a uno de los clubes más importantes de Centroamérica; lo había hecho en un partido que definía quién terminaría en la cima del grupo.
Olimpia cerró así una fase de grupos que confirmó su fortaleza internacional y avanzó a los cuartos de final como líder del Grupo C. Ambos equipos ya habían asegurado su clasificación antes de este encuentro, pero el triunfo le permitió al conjunto hondureño quedarse con la primera posición.
Fue una noche de esas que el olimpismo disfruta especialmente.
Una noche en la que Emanuel Hernández abrió el camino, Jorge Benguché puso el segundo y el León terminó rugiendo frente a uno de sus grandes rivales históricos de la región.
En Tegucigalpa hubo fútbol, hubo emoción y hubo fiesta.
Olimpia está en cuartos. Olimpia es líder. Y el León vuelve a demostrar que en las grandes noches centroamericanas sabe hacerse gigante.

