La depreciación del lempira encarece las compras en el exterior y puede trasladarse a productos, servicios e insumos que dependen de las importaciones.
Tegucigalpa, Honduras. El tipo de cambio vuelve a colocar al lempira bajo presión. El dólar alcanzó recientemente la barrera de los L27 por unidad, un nivel que ha generado atención entre economistas y empresarios por sus posibles efectos sobre los costos de la economía hondureña.
Aunque el precio de venta oficial retrocedió ligeramente el 1 de septiembre y quedó en L26.9999, después de haber superado los L27, la tendencia mantiene el tipo de cambio cerca de esa barrera. Los registros del Banco Central de Honduras muestran además que el lempira acumulaba una depreciación de 0.44 % entre enero y agosto de 2026.
El movimiento cambiario tiene especial importancia para Honduras debido a su elevada dependencia de productos e insumos provenientes del exterior. Cuando el dólar aumenta de valor frente al lempira, los importadores necesitan más moneda nacional para adquirir la misma cantidad de bienes en el extranjero.
Ese incremento puede trasladarse progresivamente a los costos de operación de las empresas y, dependiendo del producto y del nivel de exposición a las importaciones, terminar reflejándose en el precio que paga el consumidor.
Entre los sectores que pueden sentir esa presión se encuentran los alimentos, combustibles, medicamentos y diferentes servicios que utilizan productos, materias primas o equipos adquiridos en dólares. La Prensa también señala posibles efectos sobre telefonía, internet y alquileres.
La preocupación no se limita al precio actual. Economistas consultados recientemente proyectaron que, si se mantiene la tendencia, el tipo de cambio podría cerrar 2026 por encima de L27.15 o L27.30 por dólar.
La depreciación, sin embargo, no significa que todos los precios aumenten de manera inmediata ni en la misma proporción. El impacto depende de cuánto contenido importado tenga cada producto, de los costos de transporte y producción y de la capacidad de las empresas para absorber parte del incremento.
Para los hogares hondureños, la evolución del tipo de cambio representa un indicador que conviene seguir de cerca, especialmente en una economía donde buena parte del consumo depende directa o indirectamente de bienes adquiridos en el exterior.
Por ahora, el dólar se mantiene alrededor de los L27, una barrera que el mercado cambiario hondureño ya comenzó a mirar como una nueva referencia.

