Ciudad de México — Con una vibrante exhibición que fusionó el arraigo de la cultura mexicana con el despliegue de luminarias de la música internacional, el Estadio Azteca (Estadio Ciudad de México) inauguró oficialmente la Copa Mundial de la FIFA 2026. Los medios de comunicación locales e internacionales acreditados en la capital mexicana reportaron un ambiente de enorme efervescencia, condicionado por un imponente operativo de seguridad y movilidad que blindó el histórico «Coloso de Santa Úrsula».
La ceremonia, diseñada por la firma creativa Balich Wonder Studio, arrancó 90 minutos antes del partido inaugural entre México y Sudáfrica. De acuerdo con los reportes de prensa en los palcos, el acto rompió con la solemnidad tradicional de ediciones anteriores para dar paso a un dinámico espectáculo que conectó la identidad norteamericana con los 48 países participantes de esta histórica expansión mundialista.
Un escenario de estrellas y nostalgia futbolística
La apertura comenzó con la destacada conducción de la cantante oaxaqueña Lila Downs, cuyas palabras dieron la bienvenida formal al torneo antes de que el trofeo oficial de la FIFA se elevara en el centro de la cancha. El desfile musical inició con el rock de la icónica banda local Maná, seguido por el venezolano Danny Ocean interpretando su tema deportivo «Partidazo».
Uno de los momentos que más conectó con las casi 80,000 almas presentes fue la fusión de la música regional y el pop a cargo de Los Ángeles Azules y Belinda, que hicieron vibrar las gradas al grito de «¡Viva México!». Posteriormente, el colombiano J Balvin inyectó el ritmo urbano al recinto antes del show estelar de la tarde: la aparición de Shakira, quien junto al nigeriano Burna Boy interpretó «Dai Dai», el himno oficial de este Mundial. Para la barranquillera, este show consolida su legado como la voz artística de las Copas del Mundo tras sus recordadas participaciones en 2006, 2010 y 2014.

Asimismo, las crónicas de las agencias internacionales destacaron el fuerte componente emotivo de la tarde con los homenajes especiales dedicados a Pelé y Diego Armando Maradona, figuras legendarias que alcanzaron la inmortalidad futbolística precisamente sobre el césped de este mismo estadio en los mundiales de 1970 y 1986.
La crónica desde las calles: Operativo «Última Milla» y desafíos logísticos
Fuera del recinto, la prensa escrita y las cadenas de televisión reportaron las enormes complejidades de una jornada de alta tensión logística en la capital del país. Las autoridades locales implementaron el estricto cerco perimetral «Última Milla», cerrando los accesos viales totales desde las primeras horas de la madrugada y limitando el paso exclusivamente de forma peatonal a quienes portaban boletos válidos y códigos QR de acreditación.
Los corresponsales registraron intensos embotellamientos en vías principales como el Anillo Periférico desde el amanecer, exacerbados por cierres parciales de estaciones en la Línea 2 del Metro debido a manifestaciones sociales y gremiales en la zona centro y sur de la ciudad. Para mitigar el impacto, el sistema de transporte habilitó el mecanismo masivo Park & Ride desde puntos estratégicos como Santa Fe, Auditorio y Plaza Carso, permitiendo el traslado ordenado de miles de aficionados locales y extranjeros.
A pesar de los lógicos focos de saturación en los filtros operados por la Guardia Nacional y la policía local en los accesos de prensa y público general, la afición transformó los filtros de seguridad en una auténtica fiesta de cánticos y banderas, preparando el terreno para el silbatazo inicial. Con este magno evento, México cumple la primera de las tres inauguraciones escalonadas que darán vida a este torneo, cediendo la posta a las ceremonias correspondientes de Canadá y Estados Unidos que se celebrarán este viernes.

