Terremoto en Italia: Paolo Maldini y Leonardo abandonan la Federación tras el fracaso del proyecto Pirlo

El intento por reconstruir el fútbol italiano sufrió un nuevo revés. Paolo Maldini y Leonardo, dos de las figuras más emblemáticas del balompié internacional, presentaron este lunes su renuncia a los cargos de director técnico y asesor de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), apenas 16 días después de asumir el desafío de liderar el nuevo proyecto deportivo de la «Azzurra».

La dimisión de ambos dirigentes llegó tras el colapso de las negociaciones para nombrar a Andrea Pirlo como nuevo seleccionador nacional. Maldini había apostado por su excompañero como la pieza central del proceso de reconstrucción, pero la Federación decidió frenar su designación debido a la polémica generada por los vínculos comerciales del excentrocampista con la casa de apuestas rusa Fonbet.

La decisión abrió una profunda fractura dentro de la FIGC. Según medios italianos, Maldini y Leonardo consideraron que ya no contaban con la autonomía necesaria para desarrollar el proyecto que habían aceptado semanas atrás, por lo que optaron por dar un paso al costado en medio de una creciente tensión con el presidente federativo, Giovanni Malagò.

El episodio representa un nuevo golpe para una selección que atraviesa uno de los momentos más complejos de su historia reciente. Italia no logró clasificarse para las últimas tres Copas del Mundo y buscaba iniciar una nueva etapa con Maldini al frente de la dirección técnica de la Federación, aprovechando su prestigio y experiencia en la reconstrucción del AC Milan. Sin embargo, el proyecto terminó antes de comenzar.

Con la salida de Maldini y Leonardo, la Federación vuelve al punto de partida. Además de quedarse sin la estructura deportiva que había anunciado hace apenas dos semanas, continúa sin un seleccionador nacional confirmado a pocos meses de sus próximos compromisos oficiales. Nombres como Roberto Mancini, Antonio Conte y Thiago Motta vuelven a aparecer entre los posibles candidatos para asumir el banquillo italiano.

La crisis ha generado una fuerte repercusión en Italia, donde la renuncia de dos leyendas del fútbol es interpretada como una muestra de las dificultades que enfrenta la FIGC para encontrar un rumbo claro. Lo que comenzó como un ambicioso plan para devolver a la «Azzurra» a la élite del fútbol mundial terminó convirtiéndose, en apenas 16 días, en un nuevo capítulo de incertidumbre para una de las selecciones más laureadas de la historia.